18-04-2007, EL MUNDO  | ver otros artículos

Los famosos

Los nombres más famosos de la Historia de España, que se han computado ahora a todos los efectos y a ninguno, son los que las televisiones, nuestras televisiones, vienen desglosando concienzudamente. El primero, naturalmente, es el Rey Juan Carlos, porque la televisión tiene una pregunta para usted y este hombre la ha contestado muy bien. Si nosotros, los particulares, hiciéramos esa encuesta nos saldría aproximadamente lo mismo. Don Juan Carlos iba a cambiar España y eso sonaba a tópico en todos los discursos oficiales y en algunos privados, pero luego resultó que era verdad. Adolfo Suárez, que sí era el constructor de una España antifranquista, cayó entre dos abismos: la enfermedad y la muerte política. Le sigue en la lista Montserrat Caballé, que encarna esa mujer aparte y consagrada por el Liceo de Barcelona como la mujer representativa de una clase, de una cultura, de un estilo que ella conjugaba en presente y lo sigue haciendo. Muchas catalanas se miran en ese sólido espejo, pero saben que todo un juego de espejos modula una ópera detrás de ella. La Codorniz la santificó queriendo destruirla, años 50, pero la beatificó con aquel artículo titulado Tomatazo a la soprano. Dice Ortega, vehiculando la música y su sacralidad, que toda ella, de Beethoven a la ópera, es música narrativa y su obligación es denunciarla. La música está en Bach. Cuando Álvaro de Laiglesia me pedía colaboración tuve que decirle que no. Uno venía de la música pura, espiritual y sin tomatazos. A Camilo José Cela, que denuncia el fervor homosexual por García Lorca, le han situado junto al granadino, que adolecía de lo mismo. Pero tenía que estar como estuvo en los billetes franquistas que la tendera nos cambiaba por bacalao. Gran prosa Federico. Y el pintor memorable, con su pantalón a cuadros, de garajista, paseándose por París en la tarde triste de la gran ciudad. El elegido Picasso sólo lleva este apellido italiano en el lugar veintitantos de su biografía, según le denunciaron los falangistas. Uno cree que esta selección lleva dentro más siglo XX que siglo XXI, pero en todo caso puede pasar porque hay en ella más hombres y mujeres de los necesarios, aunque también podemos decir que están todos. Todos los aciertos del Rey posibles en un país que no es monárquico, todos los aciertos de una cantante nacional e internacional. Que nos diga ahora la Generalitat si adoptan o no a Montserrat. Sería un problema de localización mantenerla retenida entre los capitalistas murcianos y los grandes prosistas gerundenses de la escuela de José Pla. Cataluña se va a encontrar todos los días con esta querella. Montserrat, tan sonriente, les va a abandonar saliendo con sus óperas en buena hora, atravesando las Ramblas muy campeona y proclamando su Cataluña tan española. Cela les hubiera mandado a todos a tomar por retambufa clamando desde el barrio chino que él fue más chino que las meretrices del Molino. Federico volverá al puerto de Barcelona para esperar el barco que trae a Picasso. Los famosos son siempre los mismos porque los famosos de Salsa rosa se componen de señoritas pectoralísimas, buenos chicos y, como invitado perdurable, mi amigo Ángel Antonio Herrera, que habla poco y mola mucho.

Fdo. Francisco Umbral

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