Artículos Francisco Umbral

Parejas de hecho sin pareja


Tengo un amigo entre infortunado y banderillero, entre tripón y misógino, que, a propósito del debate parlamentario sobre las parejas de hecho, se ha presentado en una oficina: - Buenas, quiero formar una pareja de hecho, pero no encuentro pareja. A ustedes les parecerá un chiste, pero es la verdad de la verité. Nuestros políticos son muy posmodernos y se ocupan de reconocer y proteger a las parejas de hecho, de cualquier especie, sexo o condición, pero se han olvidado de las parejas de hecho sin pareja, como mi amigo filatélico y bajito. Hay millones de españoles/as que quieren formar una pareja de hecho, pero no encuentran pareja. Mi amigo hasta se lo ha dicho a algunas señoritas por la calle de Serrano: - Señorita, ¿quiere usted ser mi pareja de hecho? - Dios le ampare, y no se lo gaste en vino. Comprendo que mi amigo, haciendo su trabajo de campo en Serrano, y con el torpe aliño indumentario que le caracteriza, tiene pocas probabilidades de encontrar una telvilla para formar pareja de hecho o para casarse de tul ilusión en Los Jerónimos. Pero, como antes decía, hay miles, millones de hombres y mujeres en España que no encuentran pareja. Son pobres, tullidos, parados, baldadiños, lilas, gente sin empleo o sin una mano, amigos sin un huevo, o sea ciclanes, señoras frígidas, locas de Chaillot o de Chamberí, personal sin oficio y con escaso beneficio, la calderilla humana de la sociedad postindustrial y multiotánica. Quiere uno decir que entre las injusticias que denunciamos a diario corre también la injusticia sexual y sentimental, en la que nadie piensa, de los corazones solitarios que con una pensión de 23.000 ptas., un retiro de perras gordas o un jornal de los del despido barato, como le gustan al señor Cuevas, no pueden aspirar a pareja de hecho ni a pareja de desecho, porque la poca pela no llega para uno ni para dos. En esto no parecen pensar los socialistas, olvidando que hay también un socialismo del corazón, ni piensa el Gobierno, siendo así que se trata de un Gobierno sentimental (todos los valores de la derecha son sentimentales: fe, esperanza, caridad, amor, piedad, longanimidad y hasta longevidad). Ni siquiera las mujeres, que saben más de estas cosas y de todo, se han alzado en el Parlamento, al menos una, para hablar de los derechos de la pareja de hecho sin pareja. Celita Villalobos, que es una puesta, ha roto la disciplina de voto y ha apoyado, contra Aznarín, la ley de las parejas de hecho. Pero ya sabemos que Celita es un submarino amarillo en las procelas del PP. A ella se le tenía que haber ocurrido que, por causa de la economía y el mal reparto y los sueldos de mierda, mucha gente con vocación de pareja de hecho no encuentra otra pareja de hecho. Son los desparejados del Estado del bienestar. Me he vuelto a encontrar a mi amigo en el Gijón, echando versos, fumando celtas cortos (no tiene para fumarlos largos), bebiendo agua inglesa, desolado y resignado: - ¿Has encontrado ya una pareja de hecho? - He ligado con una viuda para vernos los viernes en la Salve de Atocha. - ¿Y formáis ya pareja de hecho? - No, pero después de la Salve me invita a merendar.

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