¿CÓMO CONOCISTE A UMBRAL


La Fundación Francisco Umbral junto con la Concejalía de Cultura del Ayuntamiento de Majadahonda, lanzarón esta iniciativa durante el primer confinamiento que sufrió toda España por causa del Covid 19.

Entre los meses de Marzo-Junio 2019 y experimentando este encierro, fueron muchas las personas que nos enviaron su historia. Todos ellas, valiosas, originales y emotivas. Unas de talla más literaria, otras, simplemente recogen una vivencia en tono coloquial y algunas acompañadas de fotografías que inmortalizan el momento o el sentimiento. Las iremos publicando mes a mes en nuestra web. Esperamos que disfrutéis de estas historias como nosotros lo hemos hecho. ¡Muchas gracias por participar y hacernos revivir a Umbral! .


Mariano Asenjo

Umbral en el viaducto

Fueron varias las ocasiones en las que vi a Francisco Umbral, pero tan solo fueron dos en las que tuve ocasión de intercambiar algunas palabras con él. La primera vez fue completamente fortuita, nos cruzamos en el viaducto de Madrid, yo iba con un amigo hacia Las Vistillas y el caminaba en dirección contraria. Me impresionó su presencia y su seriedad, al menos aparente. Yo había leído ‘Las Ninfas’ y ‘La noche que llegué al café Gijón’, además de seguirle en su artículo de El País. Me gusta pensar que fue en el viaducto, que tantas veces salió a relucir en sus artículos, donde cruzamos nuestros pasos sin mediar palabra.

Muchos años después nos presentó en la Fiesta del PCE, Manuel Fernández-Cuesta, que era el redactor jefe de Mundo Obrero. Yo creo que la Casa de Campo de Madrid, entre “rogelios”, era un sitio en el que se sentía cómodo, diría que a pesar de las distancias que marcaba, se sentía como en su dacha, o casi. Firmaba libros y estuvo amable y muy en Umbral, pero también muy cercano. Aguantó bien el calor y las moscas, acabó una pequeña botella de agua y me pidió otra, “fresca, por favor”, yo le pregunté: Paco, ¿cómo quieres el agua, con o sin?... Me miró y creo que divertido me respondió: “no, no, de momento, sin…” Tardé un poquito porque fui a por un agua “fresca”, y cuando se la acerqué, me miró y me dijo: “qué pena, ya me estaba haciendo a la idea…”

Volví a cruzar unas palabras con Umbral cuando acompañé a un amigo que le entrevistaba, creo recordar que con motivo de “La leyenda del César Visionario”. El encuentro fue en El Mundo, pues era la fiesta anual del periódico y Paco estaba por allí. En la escena irrumpió un periodista y editor, cuyo nombre no diré, y con voz atiplada se acercó y le entregó un libro: “Paco, aquí mi última novela, léela con cariño…”, a lo que Umbral respondió: “¡cómo no, amor, ¡cómo no!”. Después Paco, mientras miraba el libro, nos comentó a modo de confidencia: “la verdad es que es difícil que llegue a ser tan mala como la anterior, o sea.”.

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