[ACTUALIDAD]
Fallo del Premio Francisco Umbral al Libro del Año 2013. El pasado martes 4 de marzo tuvo lugar en la Biblioteca Francisco Umbral de Majadahonda el acto de entrega del Premio Francisco Umbral al Libro del Año 2013 a Rafael Chirbes, por su libro En la orilla, editado por Anagrama. El premio, que está dotado con 12.000 € y una escultura de Alberto Corazón, fue entregado ...
NOTICIAS [RECIENTES]
Inauguración y calendario de la exposición Francisco ...

» Continuar leyendo
Encuentro literario con Raúl del Pozo y Antonio Lucas. ...

» Continuar leyendo
Majadahonda. Una ciudad, un libro ...

» Continuar leyendo
EL ARTÍCULO [del día] 04-02-2003, EL MUNDO
«Lo tengo rubio»
«Lo tengo rubio», cantaban las chicas del Calderón en los felices 60, y este doble sentido era de mucho efecto entre el personal que subía desde la calle Carretas o bajaba desde Lavapiés. Decimos o soñamos que los 60 fueron ya diferentes para nuestra juventud cruel, pero el mínimo pregón de la chica del tabaco servía para marcar diferencias. Fumar rubio era un exceso y un placer que se anunciaba a gritos. Ahora ha vuelto a subir el tabaco negro, pero nadie es capaz de hacer una revista a costa de eso. El negro sube unos céntimos y la vicetiple lo seguirá teniendo rubio o del color que se lleve ahora para teñirse. Somos demócratas y liberales porque cada una lo lleva del color que quiere, el rojo/bomba de Olvido Alaska o el oro denso de Terele Pávez. Pero a este hermoso libertinaje le pone precio el precio del tabaco y le pone precio político la prohibición de fumar según y cómo y dónde y cuándo. La verdadera guerra civil que hoy divide España no es la de Sadam el de la boina. La verdadera guerra civil se recrudece cada día en la calle entre fumadores y no fumadores. Me han echado de una cafetería porque la mesa no era para fumadores. Les he dicho que yo no fumaba y entonces me han echado por grabar. Son múltiples las censuras que caen a diario sobre el abrumado español, que prefiere mirar para otro sitio, como por ejemplo para las que lo tienen rubio, y que venden de todo menos tabaco. El fumar está quedando para hombres machos de izquierdas, pero dentro de eso hay una subdivisión: los que fuman negro y los que lo tienen rubio. Así, los que salen del armario casi todos lo tienen rubio, porque se tiñen y los que trabajan en la película de León, ganadora de los Oscar madrileños, ésos ni siquiera saben cómo lo tienen, que se tiraron ahí un año sin lavarse. Si usted fuma rubio (lo cual que ha vuelto el Camel) es usted neoconservador, liberalcapitalista y accionista faldicorto. Si usted fuma negro, arrostrando la reciente subida de unos céntimos, huele usted a sindicato, a Llamazares, a decretazo, a causa perdida y, en una palabra, a rojo. Ya no fuman negro más que los rojos y los fumadores de verdad, que necesitan ese pelotazo de nicotina en la garganta, a las ocho de la mañana, para ir al curro. En el Festival de los Goyas, la otra noche, todos fumaban rubio americano, lo cual le quita un poco de autoridad a la movida que se montaron contra Berlanga y contra su padre, el de las pelis, que vio, antañazo, pasar de largo a los yanquis y ni siquiera levantó una mano municipal para detenerlos. La derecha fuma rubio, como Addy Ventura, a la que saludé hace poco en Pasapoga, qué tiempos. La izquierda no se sabe lo que fuma porque Marx no se tomó la molestia de preguntárselo. Aquí hay un enigma histórico como el de las ligas de Madame Bovary.Cuando las damas empiezan a presumir de tenerlo rubio, como Addy, es que viene un nuevo capitalismo oliendo a pipa. A eso huele hoy España y el cine español. Si no somos capaces de hacer buenas pelis, hagamos los revistones de Celia y Addy, que eso sí que triunfaría en Hollywood y por eso Almodóvar se ha ido allí a explicar que lo tiene rubio. Aquellas revistas fueron el origen pluricolor de su cine.


Powered by Comunicación Singular S.L.