[ACTUALIDAD]
Fallo del Premio Francisco Umbral al Libro del Año 2013. El pasado martes 4 de marzo tuvo lugar en la Biblioteca Francisco Umbral de Majadahonda el acto de entrega del Premio Francisco Umbral al Libro del Año 2013 a Rafael Chirbes, por su libro En la orilla, editado por Anagrama. El premio, que está dotado con 12.000 € y una escultura de Alberto Corazón, fue entregado ...
NOTICIAS [RECIENTES]
Inauguración y calendario de la exposición Francisco ...

» Continuar leyendo
Encuentro literario con Raúl del Pozo y Antonio Lucas. ...

» Continuar leyendo
Majadahonda. Una ciudad, un libro ...

» Continuar leyendo
EL ARTÍCULO [del día] 14-05-2003, EL MUNDO
Alejandría de clase media
A José Manuel Lara se le reprochó mucho que fabricase libros para los pobres, para la clase media baja con una cultura también baja. Si hubiera hecho solamente libros exquisitos a Lara le hubieran reprochado la exquisitez: «Qué tío, así cualquiera, sólo hace libros para los ricos, cosas de lujo, cómo no se va a hacer millonario». Quiere uno decir que el español siempre tiene reproches para el que triunfa. A las familias humildes, como la de Lara, se les reprocha su humildad, su pobreza, su falta de clase. A las familias bien, como la de Aznar, se les reprocha el oro que les viene desde el siglo XVIII o antes. En un sentido o en otro, aquí siempre se critica al que destaca en solitario o en grupo.A José Manuel Lara, que tenía un fino deje andaluz para torear estas cosas, le dijeron de todo, pero él seguía a lo suyo. Hoy ha quedado como un gran hombre que hizo una biblioteca como una Alejandría de clase media. Pero es justo al revés, fue la biblioteca la que hizo al hombre, ya que Lara compró los fondos de una editorial arruinada y luego encontró una manera de vender el libro, ese extraño objeto, uno a uno, cuando lo que da rentabilidad es comprar en bloque y vender por unidad. Esto es un principio clásico del comercio y con ello no descubro nada. Pero lo clásico está olvidado y Lara, que era un clásico con acento de Pedroso, lo volvió a inventar. Entre los muchos negocios que se traía salió bien lo de los libros, pero igual podría haber salido otra cosa. Lara tenía el fino instinto mediterráneo del vendedor y este instinto se le afinó en Barcelona, donde no dan puntada sin hilo. A más a más, Lara casó con una mujer excepcional, María Teresa, que era la conciencia literaria de la editorial. A mí siempre me decía «qué ganas tengo de darte el premio». Pero ya estaba en marcha la Factory Planeta y las cosas iban por otro lado, encrispándose de gerentes y alejándose lo inevitable del costado literario de aquella mujer. Se dice también de Lara que es un editor muy moderno, así como muy americano, pero uno cree, por el contrario, que Lara había creado un tronco familiar de donde brotaban hojas y libros todos los días. Su conciencia familiar pasaba a los libros y por eso solían ser novelas muy españolas y familiares que llegaban poco a poco a la conciencia sentimental de la vieja que hilaba el copo. Ahora que Planeta se ha convertido en una empresa internacional, que lo abarca todo dentro y fuera de la cultura, uno se siente incapaz de explicar ese laberinto que no entiende. Tengo cierta intimidad con la Casa pero es como si me pidieran que escribiese un artículo sobre la General Motors metiendo toda la General en dos folios. A medida que Lara le perdía el miedo al esnobismo de la cultura, la cultura le perdía el miedo a Lara, que editaba y edita libros de vanguardia españoles y extranjeros. Lara tenía una simpatía sobria pasada por el sol entrefino de su acento andaluz y su ironía. Pasamos algunas jornadas charlando en la gran rotonda del Palace de Madrid. Había llegado a tal acumulación de memoria y olvido que no había sino dejarle hablar y aprender de él. Yo creo que fue paternal conmigo y sorteó bien mi incurable esnobismo de autor culto y de estilista. Conocía mi costado comercial mejor que yo, que no lo he descubierto todavía. Eso le debo y tanto más.


Powered by Comunicación Singular S.L.