[ACTUALIDAD]
Fallo del Premio Francisco Umbral al Libro del Año 2013. El pasado martes 4 de marzo tuvo lugar en la Biblioteca Francisco Umbral de Majadahonda el acto de entrega del Premio Francisco Umbral al Libro del Año 2013 a Rafael Chirbes, por su libro En la orilla, editado por Anagrama. El premio, que está dotado con 12.000 € y una escultura de Alberto Corazón, fue entregado ...
NOTICIAS [RECIENTES]
Inauguración y calendario de la exposición Francisco ...

» Continuar leyendo
Encuentro literario con Raúl del Pozo y Antonio Lucas. ...

» Continuar leyendo
Majadahonda. Una ciudad, un libro ...

» Continuar leyendo
EL ARTÍCULO [del día] 04-12-1994, EL MUNDO
Laborda
El señor Laborda, presidente del Senado, cogió un «Mystère» del Ejército del Aire para regresar de Roma de ver al Papa, porque la huelga de Iberia no iba con él. ¿Y qué prisa tenía por llegar al Senado el señor Laborda si el Senado es un sitio donde nunca se hace nada? Estamos restringiendo los Presupuestos todo lo que podemos, según el Gobierno, y el señor Laborda se va a Roma a un nombramiento de cardenales, quizá con la esperanza de que le hagan cardenal a él, porque en el Senado me parece a mí que van a hacer todos poca carrera. Esto, en principio, ya es un detalle ordinario que desmoraliza al gentío, pues Laborda llevaba consigo toda una representación. Representación más sensata que él, ya que se quedaron en Roma esperando a que terminase la huelga y, de paso, haciendo un poco de turismo, que la Ciudad Eterna es que nunca acaba de verse, y lo mejor para conocerla es leerse a Stendhal -«he aquí los detalles exactos»-, pero nuestros senadores leen poco, y no será por falta de tiempo, ya digo. Don Juan José Laborda, muy polainero, coge, se pone, llega, agarra y llama al Ejército del Aire, a Madrid, y les pide un «Mystère» como quien pide un taxi. Otro detalle de derroche, de abuso de autoridad y de dinero, otro gasto inútil, a no ser que el señor Laborda, por fin, tuviese algo urgente que hacer en el Senado, que es un sitio donde se va a mirar las musarañas y las telarañas, salvo los senadores gallegos, que miran os biosbardos, que es como llaman ellos y sus escritores a esos villanos inexistentes que pueblan la faena burocrática y administrativa (ver González Blanco, Félix Dieste y otros prosistas galaicos). El señor Laborda tenía una junta de musarañas en el Senado y las musarañas son inaplazables, pero él ignora que la huelga, en este caso de Iberia, es uno de los grandes derechos que otorga la democracia a la sociedad, y un arma formidable de los trabajadores, sensacional, y que la huelga tenemos que padecerla todos, mayormente el presidente del Senado, que es un proletario más en el ocioso oficio de la política. La huelga la padecemos todos porque todos tenemos derecho a ella. Si se extiende la práctica, cualquier particular con carguete (aquí fijé el otro día mi teoría de «los particulares») se sentirá con derecho a llamar un «Mystère» para que le traiga el cafelito, le vaya por el tabaco, le compre los periódicos y se los traiga al Senado, para enterarse por la Prensa de lo que pasa en el Senado. Madrid y toda España se van a convertir en una nube de «Mystères» que cruzará nuestro claro cielo en todas direcciones, haciendo recados a los particulares con despacho, como llevar una interflora a la novia o nueva frontera sentimental, avisar a la santa de que no vamos a comer a casa, acercarse a la tintorería a por los trajes del señor subsecretario o seguirle la pista a otro «Mystère», el de la parienta, que dicen que se ve con un tercer «Mystère» adulterino en el histórico aeródromo de Cuatro Vientos, adonde iban los señoritos de antaño a «pisar nubes». Lo que pasa es que el señor Laborda quiere vestir el cargo y no sabe cómo. Trabajo tiene poco, de modo que hay que armar cierto jaleo de «Mystères» para que parezca que ese tedioso Senado es el Pentágono. Ahora lo llaman «Cámara Agraria», pero yo creo que se queda en un Casino Agrario donde ni siquiera va nadie a jugar al chamelo, porque en Madrid no hay agrarios. En Madrid todos somos chisperos, manolos, chaperos, majos y yuppies, pero agrarios se ven pocos, salvo cuando vienen a pedir lo suyo con los tractores, que, como diría Luis Escobar, «acojonan». Este periódico está investigando si Laborda va todos los días al Senado en «Mystère», para sentarse a no hacer nada, que siempre es lo más urgente.


Powered by Comunicación Singular S.L.