[ACTUALIDAD]
Presentación Ensayo sobre Francisco Umbral . EL pasado viernes día 24 de mayo de 2019 tuvo lugar la presentación del ensayo sobre Francisco Umbral, “Francisco Umbral y la desquiciada eufonía” (Manuscritos, 2019), de Diego Vadillo López, en la Biblioteca Municipal Luis Parra de Villanueva del Pardillo. Ver información en Nota de Prensa ...
[RECIENTES]
Publicación en EL Mundo del artículo dedicado a Pitita Ridruejo por Umbral. ...
Entrega del Premio de Columnismo Francisco Umbral para Jóvenes escritores. Valladolid 2019 El miércoles 8 de mayo tuvo ...
La localidad madrileña ha celebrado, como viene siendo tradicional, la entrega del "Premio de Columnismo Francisco ...
EL ARTÍCULO [del día] 07-02-1997, EL MUNDO
Más Madrid
El presidente de la Comunidad, Alberto Ruiz-Gallardón, pretende mejorar el Estatuto comunitario y cuenta, según leo en ABC, con el asentimiento de socialistas y comunistas. Más Madrid, en fin, más competencias para esta Autonomía que parece no serlo. La izquierda está de acuerdo en esta exigencia, en la necesidad de este «privilegio», sobre el que, de todos modos, quisiéramos reflexionar un poco. Cuando el régimen anterior, Madrid disfrutó un Estatuto de Capitalidad. No era una imposición dictatorial, cosa rara, sino una clara «imposición de los fenómenos», como hubiera dicho Schiller. Ahora, aunque hayamos convertido España en un queso en porciones, la realidad nada virtual es que Madrid sigue siendo la capital, el rompeolas, la cosa, y eso genera más gastos que ganancias, pues ya han desaparecido hasta los famosos «isidros» que venían a la ciudad a ver revistones, comprarse ropa en «La Camerana» y cruzar los semáforos por donde no se debe. El centralismo geográfico de Madrid no es sólo material, sino moral, y sale carísimo sostener este paralelo de chabolas y rascacielos, de palacetes barrocos y bancos manhattánicos. Cualquier cosa que se organice en Madrid, desde un campeonato de patinaje juvenil hasta un congreso de premios Nobel, sale mucho más cara que en otro sitio. Y, si hay suerte, más brillante. A uno le da más o menos igual que pongan la capital federal en Menorca o por ahí, porque Madrid, mientras no le caiga una bomba atómica de los criptonitas, seguirá siendo para millones de españoles el espíritu portasolista y geométrico de España. Tierno Galván ha sido el único alcalde de este siglo que supo en pocos años dar a Madrid una sacralidad laica y actuante de «sitio donde pasan las cosas». Los socialistas y los franquistas le tenían tanto miedo y asco a Tierno (adónde habría llegado la ciudad con él) que el viejo profesor no tuvo más remedio que morirse. Mas he aquí que un doncel de la derecha rampante, que hace su camino al andar, bastante solo (municipalistas y presidencialistas se pelean al margen), nos ha salido como un poco discípulo del maestro Tierno, aunque en más fáctico y menos lírico. Por una parte, las ambiciones comunitarias de Gallardón son legítimas y urgentes porque Madrid no se puede quedar atrás en nada mientras los banqueros están amarracos con Aznar y los digitales crean una capitalidad del espacio, errática, flotante y millonaria. Por otra parte, un cierto matonismo nacionalista se cierne contra Madrid, que sólo es un sueño de Carlos III y una realidad del marqués de Salamanca, y Gallardón, con su estilo sobrio, quieto, lacónico, quiere volver a encastillar Madrid contra todo matonismo, y hace bien. De nada sirven las obras fastuosas ni el experimentalismo multinacional -¿hay que respetar también las torres KIO, como la Plaza de Oriente?- si no hay detrás (y lo hay) un hombre y un equipo dispuestos a mantener los derechos ético/estéticos de una ciudad tan ciudad como la Sevilla de Chaves o la Barcelona de Maragall, no más, pero tampoco menos. Limpia la casa, Gallardón principia a asomarse a la ventana. Es un político tan administrativo y un administrador tan político que el peligro está en que todos lo quieren para su bando. Y para su pueblo.


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