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EL ARTÍCULO [del día] 12-01-2004, EL MUNDO
Dalí
Todo genio tiene un truco y Salvador Dalí tenía el suyo. Aparte la natural maestría para llevar adelante las más inconvenientes ideas pictóricas. El truco de Dalí era pintar blando todo lo duro y pintar duro todo lo blando. Así, en un mismo cuadro, La persistencia de la memoria, encontramos todo un lote de relojes -objeto tradicionalmente duro-, relojes convertidos en materia blanda. A la inversa, la memoria, que se personifica en el reloj -oro o plata- aparece en el cuadro como materia blanda y no metálica.Pero la memoria misma, atributo del pensamiento y don de la identidad, blanda como la idea, como el recuerdo, como el pasado, aparece simbolizada por Dalí como un objeto consistente y duro que con frecuencia dura más que su propietario y queda como fetiche de aquél, como símbolo: otra vez la inacabable cadena blando/duro duro/blando. Se cumplen ahora cien años del nacimiento de Salvador Dalí. Dalí no solamente se incardinaría en los círculos surrealistas de París, sino que se propondría llevar una vida surrealista hasta las últimas consecuencias. Así, en una tenida surrealista, se presenta con un esmoquin decorado con vasos de leche sujetos en arandelas. Otro surrealista, que además era comunista, o sea Louis Aragón, se lo reprochó: - Con esa leche podrían alimentarse los niños hambrientos del mundo. Ante tan ramplona objeción, Dalí abandona la sala y el surrealismo colectivo. Vuelve a ser surrealista por su cuenta, sin otra inspiración que Gala Dalí, su esposa, su modelo y su amante, que para tanto da una esposa judía si se la sabe buscar. De la leche blanda había hecho Dalí un objeto duro para dar ambas cualidades a su elegancia, que dudamos impecable con toda aquella lechería. Pero es cierto que el truco de Dalí estaba en ablandar los materiales duros y endurecer los materiales blandos. Cuando a un ser u objeto se le despoja de su cualidad más elemental, de su soporte, se torna inmediatamente poé- tico. Así, el perfil del Camborio, muerto y blando, se torna duro en el poema con dureza de moneda.Pero esa moneda a su vez es dura («Viva moneda que nunca se volverá a repetir»). Es ser vivo porque vive y muere y es moneda porque tiene perfil de tal. Así vemos como otro surrealista, García Lorca, también poetiza las cosas desproveyéndolas de alguna cualidad real. Pero nadie insistió tanto como Dalí, en vida y obra, sobre esta paranoia crítica que le lleva, según su propia teoría, a escribir el mundo al revés. Incluso el óleo, la materia de su pintura, se reblandece hasta tener todas las cualidades negativas de lo blando. Es como una gran negación de la pintura. De ahí su fascinación por pintores como Millet. Dalí ama todo lo blando como materia natural de su creación. Pinta la pintura. Nunca pretende crear falsas rigideces. Cuando el régimen anterior se le llamó franquista porque se atrevió a pasear un tigre por el Palace, pero no hay noticia de que los tigres sean o dejen de ser franquistas. Sólo Picasso se atrevió a defender la genialidad de Dalí. Los demás estaban en el Palace celebrando su unánime y reversible franquismo.Picasso: «Dalí es el mejor dibujante del mundo, pero también el peor pintor».


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