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Fallo del Premio Francisco Umbral al Libro del Año 2013. El pasado martes 4 de marzo tuvo lugar en la Biblioteca Francisco Umbral de Majadahonda el acto de entrega del Premio Francisco Umbral al Libro del Año 2013 a Rafael Chirbes, por su libro En la orilla, editado por Anagrama. El premio, que está dotado con 12.000 € y una escultura de Alberto Corazón, fue entregado ...
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EL ARTÍCULO [del día] 07-01-1996, EL MUNDO
De proustianos, volterianos y Sharon Stone
Lunes 1 SOCIOLOGIA literaria. Nabokov tenía cincuenta criados en su casa de Rusia, antes de la revolución. Marcel Proust sólo tenía a su criada Francisca. Por eso pudo pintarla genialmente. . Martes 2 DIANA de Gales acepta divorciarse siempre que se la siga considerando princesa y madre del futuro rey de Inglaterra. Camilla Parker le promete a Carlos que siempre estará a su lado, pero luego ha matizado más: a su lado en el trono. Todo esto es un Shakespeare malo. Han montado el pollo para distraer a la gente de una sola realidad cruenta, económica y escandalosa: la reina Isabel no pagaba los impuestos. . Miércoles 3 LEO en mi amigo el admirable doctor Antonio Colodrón: «La esquizofrenia es el riesgo a que nos expone el privilegio de pensar». Así, añado yo, el profesional del pensamiento, el filósofo o el escritor, es también un esquizofrénico profesional. No hay idea sin desdoblamiento, ni imagen ni metáfora. Lo más que puede uno hacer es la novela de la propia esquizofrenia. Baudelaire ha quedado como el gran poeta del desdoblamiento, el que, más que vivir, «asistía a su propia vida». Pero luego viene Sartre y le pega una bronca por no haber sido buen chico. Sartre, en su libro sobre el poeta, lo que hace es imponerle el canon, el canon de entonces, que era el marxista. Efectivamente, mucho tiempo más tarde, ahora mismo, Harold Bloom publica El canon occidental, y elige los escritores eternos, los que vertebran el canon (que ya es otro canon, otra eternidad), y deja fuera a Baudelaire, lo echa de la clase. Su canon está frondoso, en cambio, de poetas anglosajones. Aquí, al canon de Bloom ya le hemos aplicado el canon español. Hay a quien le sobra Neruda, de la lista de Bloom. E incluso Virginia Woolf. Yo le voy a aplicar el mío: Cervantes. ¿Y Quevedo? Montaigne. ¿Y Voltaire? Whitman. ¿Y Allan Poe? Eliot. ¿Y el otro Eliot? Tolstoi. ¿Y Pushkin? Beckett. ¿Y Eugene Ionesco? Si Bloom me hubiera consultado a mí, que soy veterano en antologías clamorosas, no habría hecho la suya. O la habría hecho mucho más radical y arbitraria, que es lo que uno le aconsejaría. Aconsejó Voltaire: «Cuando leas a un autor, aplícale el punto de vista más favorable para él». Es la manera más inteligente de leer. Voltaire no daba precisamente consejos piadosos, sino luminosos. Pero aquí hacemos todo lo contrario: aplicamos nuestro canon personal, literario o político, gastronómico o sexual, a todo lo que leemos, vivimos o soportamos. Somos 40 millones de intransigentes. Me lo dijo Jean Cocteau cuando él venía al Ritz y yo era botones del gran hotel: -Lo que los demás rechazan de ti, cultívalo. Ese eres tú, hijo mío. Así lo hice y no me ha ido mal. . Jueves 4 HABLABAMOS ayer del canon, en este diario. A uno, la actual fijación universitaria y académica con el canon le parece fascismo blanco. En el Universo no hay canon, sino leyes variables y entropía. En la Historia no hay canon, sino, como dijera Albert Camus, «sangre y latigazos». ¿Cuál es nuestro canon político, por ejemplo? Barrionuevo sale candidato y Corcuera es ya el impronunciable. ¿Por qué, si los dos han andado en lo mismo? El canon era el partido. Pero ahora los independientes, Garzón y Belloch, son los que han dado tralla, cada uno por una punta. Ahora que muere el siglo, el canon de la canción, para mí, sigue siendo Frank Sinatra, que en estos días ha cumplido años. Pero luego viene el canon Beatles y el canon Mick Jagger. Lo que caracteriza la inmutabilidad de todo canon es que muta mucho. André Gide escribió: «Beethoven me da más música; Chopin me da mejor música». Bueno, pues a nuestro descalabrante Baroja, Chopin le daba así como asco. Casi le llama hasta impotente. Cosas del canon. El canon en presentadoras nacionales vuelve a ser Ana Obregón. Para uno, el canon es Antonia dell'Atte, o sea el anticanon. El canon sexual era Sharon Stone. Pero ya tiene sucesora, cuando aún estamos elucidando dónde le termina a Sharon la espalda y cómo se resuelve eso después. La sucesora es Elizabeth Berkley, mucho más joven. ¿El canon es la adolescencia? Para Ansón, el canon es Leticia Sabater. Para mí, Ariadna Gil. El canon es ir siempre contra el fascismo blanco y el moderantismo académico del canon. . Viernes 5 FIRMO en la Casa del Libro, Gran Vía. Madrid 650 y otras cosas. Cuatrocientas firmas en cuatro horas. Charo, que es la mejor vendedora de libros de España, es la que me echa la cuenta. Y eso sin estar en el canon. . Sábado 6 RADIOGRAFIAS sociales. Emma Cohen. Tiene los ojos azules que la ironía revira hacia lo verde. Tiene la risa en los ojos, la inteligencia en la sonrisa, la malicia en la palabra, una malicia niña. Ellas es la niña que se resiste a crecer. Comparte con Agatha Ruiz de la Prada el complejo de Peter Pan. Agatha se ha creado una infancia perdurable con sus trapos, dibujos y coloretes. La infancia -«isla de oro»-, Emma la pone en todo lo que hace, pinta, escribe, interpreta, desde el artículo social a los tomates de su huerto, que le crecen ordinarios y hermosos. Por la cara de ángel le pasan dulces conspiraciones, misterios ingenuos, esa burla infantil con que los niños miran la ridiculez educada de los mayores y sus conversaciones de entretiempo. Amo a las mujeres en quienes no ha muerto la niña interior, y que son todo lo contrario de la niña revieja y viuda profesional de todo, que lleva cincuenta años cumpliendo luto por su virginidad redicha. Emma tiene la estatura de chico, las caderas de chico, las piernas largas y alabeadas de bandido adolescente, un bandido que además fuese chica. Emma tiene la risa de agua y la ternura tímida e ingeniosa. Emma tiene un alma que se muerde las uñas. Trabaja en su huerto, tan mujer, como las niñas que juegan a vender tierra en cucuruchos de hoja de lechuga.


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