[ACTUALIDAD]
Fallo Premio Francisco Umbral al libro del año VII Edición. Ayer jueves 10 de mayo tuvo lugar en la Real Casa de Correos el acto de entrega del Premio Francisco Umbral al Libro del Año 2017 a Santos Juliá, por su libro Transición. El premio que está dotado con 12.000 € y una escultura de Alberto Corazón, presente en el acto, fue entregado por la presidenta del Congreso, Ana ...
[RECIENTES]
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EL ARTÍCULO [del día] 30-10-1998, EL MUNDO
¿Inglaterra?
Inglaterra nos ha quitado un peso de encima, la Justicia inglesa nos ha resuelto una cuestión de conciencia: dicen que Pinochet, como Jefe de Estado, goza de absoluta impunidad en el mundo entero. Y ahora nosotros -todo lo que no es Inglaterra- ya podemos producirnos muy progres, muy anti/Pinochet, muy modernos, escupiendo a la pérfida Albión y a los hijos de la Gran Bretaña. ¿Inglaterra? Vayamos por partes. Aquí el señor Aznar dijo lo que suele: «Yo lo que diga la Audiencia». ¿Es que se puede poner el cadáver vivo de Hitler en manos de la Audiencia, cuando es un rehén negro que corresponde a la Historia? Pero Chile es buen cliente y España fabrica armas (como Inglaterra, por cierto). Esto en cuanto a la derecha y el Gobierno. En cuanto a la izquierda, don Felipe González ha dicho que él, en 1963, hubiera firmado por nombrar a Franco senador vitalicio. De modo que Glez., buen jugador de billar, salva de una tacada a Franco y Pinochet. A los especialistas en guerras civiles y al asesino de Allende y al asesino de García Lorca se les hace senadores vitalicios, para que tengan un pasar, y las madres de la Plaza de Mayo o de la Plaza Mayor de Madrid, cuando la guerra, que las manden a Benidorm a bailar Carmela. El resto de Europa ha estado hipócrita y tardón con el caso Pinochet. Vivimos unos años confortables y nos mandan ahora el regalo envenenado del dictador carrozona y drapeado de hernias. Nadie quiere saber nada. ¿Quién asume ahora el papel de la Historia y procesa al viejo benefactor del fascismo austral? A Pinochet lo devuelve íntegro el egoísmo europeo, no ningún recurso legal ni cuestión de conciencia. Ni siquiera cree uno que los fascismos latentes sean aquí lo que ha hecho más fuerza. Europa está muy ocupada acuñando moneda (ya he visto un euro) y ha perdido la noción de lo que es justo o injusto. Estamos muy ocupados haciéndonos ricos a plazos y no queremos saber nada de los mártires vivos de la Historia reciente, salvo que una chica valga para mucama o un negro valga para jardinero. Leemos transidos a Pablo Neruda, como el XIX leyó transido a Bécquer y el XVIII a Jovellanos. Siempre hay un poeta que nos deja transidos. Tenemos agujetas de lirismo y lo de Pinochet son cosas atrasadas, lejanas, y nadie quiere tener a Pinochet muerto, colgado de una percha del armario, que les puede pegar un susto a los niños. Está bien que todo haya ocurrido así, que Pinochet se vuelva cualquier día a su sillón vitalicio, a su sillón de oro y sangre. Está bien porque el test ha sido perfecto: ya sabemos que la nueva Europa liberalcapitalista es una hipocresía, un club y un lenocinio ideológico, pese a las chicas neocomunistas con pelo de loro que han invadido el Bundestag y hasta tienen mando. No nos creíamos una palabra de las que pronuncian los políticos en varios idiomas, querido Albiac, querido Villena, en varios dialectos belicosos, pero ahora ya sabemos que Adolf Hitler se hubiera salvado por razones de Estado, de intereses y de proxenetismo político. Ni siquiera tenemos derecho a indignarnos.


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