Carta de Antonio Machado
Sr. D. Alfonso Guerra. Madrid.
Estimado camarada y amigo:
Lo primero que se me ocurre para felicitarle
en su cumpleaños es aliñar un torpe poema
que, salga bien o mal, me ha ocurrido ahora
por casualidad.
Alfonso de la guerra y de la idea,
español, sevillano y socialista,
llega hasta mí tu voz partenopea
y me dicen que tienes mucha vista.
Y me dicen que tienes mucha vista
por asco de la greña jacobea,
y que tu hermano Juan es un artista
de la zaragatera España macabea.
Por nuestro honrado y buen linotipista,
por el sol de Sevilla que te orea,
porque Dios y el Partido nos asista,
y porque yo lo vea.
Campo, campo, campo,
entre los olivos
han montado un Banco.
Dicen que un hombre no es hombre
hasta que no oye su nombre
de labios de un mercader.
Puede ser.
Iba yo por los caminos
de la tarde segoviana,
tú y yo que nunca nos vimos,
te paseaban por Doñana.
A distinguir me paro
las voces de los ecos.
A distinguir me paro
los pringaos de los secos.
Mi infancia son recuerdos de un patio de [Sevilla,
la tierra donde florece el limonero.
Mi vida, algunos casos que recordar no quiero.
Tu vida son recuerdos de actor y de plumilla,
vida donde florece el socialismo obrero.
Mi vida son treinta años en Campos de Castilla,
tu vida son ocho años de actor electorero.
Y algunos tristes casos
que recordar no quiero.
Y los grandes fracasos
de don Pablo el obrero.
Y los grandes fracasos de don Pablo el obrero
frente a la Banca, el mílite y los americanos,
frente a la OTAN, y Reagan, y hasta el guardia Tejero.
Y los grandes fracasos que nos traen los hermanos
y aquel sol de Sevilla,
aquel sol limonero;
le quitaron la silla
al hermano logrero,
le quitaron la honrilla
al Guerra pinturero.
Le quitaron el «chilla»
al hermanero.
Alamos de la ribera,
liras de la primavera.
Cuéntame, paisano, amigo,
quién es Corcuera.
Pegasos, lindos pegasos,
caballitos de madera,
cuéntame en qué malos pasos
andan Redondo y su nuera.
Por Soria andará ya la nieve pura,
Alfonso, amigo,
vuélvete al socialismo y la cordura,
te lo digo.
Vuélvete al socialismo con premura,
Alfonso, amigo,
no jures por Sevilla ni en pintura,
que te sigo.

