UMBRAL EN LA CALLE


A Francisco Umbral le gustaba andar la calle, oler su trasiego, hablar con sus transeúntes, observar esas ciudades y ciudadanos que las pueblan. Tocaremos mes a mes las calles que llevan su nombre, los institutos y bibliotecas que se hicieron llamar como el escritor y que han querido preservar así su recuerdo para todos los habitantes de estas poblaciones. También esos sitios mágicos a los que le gustaba ir, muchos de ellos descritos en sus libros y artículos. Estos, intrínsecamente, tienen algo de esencia umbraliana.


LA TUMBA DE LARRA, SACRAMENTAL DE SAN JUSTO

Uno de los lugares preferidos por Francisco Umbral fue la tumba de Larra. Larra se suicidó en 1837 de un disparo a la edad de 27 años.

Instituto Cervantes São Paulo

Larra considerado como uno de los representantes del romanticismo español, fue una inspiración para Francisco Umbral y su tumba era uno de los sitios recurrentes para su recogimiento. Umbral, admiró a Mariano José de Larra desde su juventud por su poesía, sus artículos en los periódicos llenos de sarcasmo, su crítica política y social sobre la sociedad de su época, por su carácter romántico y porque marcó un estilo distinto y singular. La formación y trayectoria profesional de ambos escritores era muy similar.

Tumba de Larra


Libro de Francisco Umbral sobre Larra publicado en 1965. Francisco Umbral en su 'Larra, anatomía de un dandy', coloca al malogrado periodista romántico a la cabeza de este movimiento con el que el propio Umbral, con dudosos resultados, coqueteó. En esta obra, el autor de 'Mortal y rosa' sitúa a Larra como dandi por su radical rechazo a lo convencional, a lo vulgar, a la estrechez de miras, a la tosquedad. «Tanto como una lección, su persona y su indumentaria son una respuesta a la zafiedad de los madrileños. La fría e insolente respuesta de un dandi», dirá Umbral de Larra. Hace hincapié Umbral en la cualidad dandi de Larra, equiparable a la de Lord Byron, en quienes se mezcla el perfil del genio romántico. La idea del artista en el siglo XIX implica a bohemios, dandis y genios románticos, tres arquetipos que a menudo se mezclan, como en el caso de Larra, que también fue dandy.

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